martes, 13 de enero de 2009

jueves, 8 de enero de 2009

La Vaca Paca


¿Cómo hará la vaca Paca,
cómo hará para aprender?
La escritura la preocupa…
¡Tampoco sabe leer!

De espaldas al pizarrón,
calladita se ha quedado.
¡Tan enorme es su problema,
que ni MU se le ha escapado!

Por el suelo andan las tizas:
una azul, otra amarilla,
otra roja, otra muy blanca…
¡Esto no es cosa sencilla!

Para empezar la tarea,
muy bien se había preparado…
Se puso su guardapolvos,
sus zapatos colorados…

De repente la trastorna
un libro con una A…
¡Qué miedo que tiene ella,
no sabe qué pasará!
¡Qué gran susto, qué delirio!
¡Pobre la vaquita Paca!
¿Tendrá que pedir ayuda
a la vaca de Humahuaca?

Ilustración : Nora Hilb (Argentina)


Modalidad de fusión de artistas : ¨El reino del revés¨
Poesía creada a partir de una ilustración

sábado, 27 de diciembre de 2008

Santilín



Santilín es un osito muy inteligente, bueno y respetuoso. Todos lo quieren mucho y sus amiguitos disfrutan jugando con él, porque es muy divertido. Le gusta dar largos paseos con su compañero, el elefantito. Después de la merienda, se reúnen y emprenden una larga caminata charlando y saludando a las mariposas que revolotean coquetas, desplegando sus coloridas alitas .

Siempre está atento a los juegos de los otros animalitos. Trata con mucha paciencia, de enseñarles que pueden entretenerse, sin dañar las plantas, sin pisotear el césped, sin destruir lo hermoso que la naturaleza nos regala.

Un domingo, llegaron vecinos nuevos. Santilín se apresuró a darles la bienvenida y enseguida invitó a jugar al puerco espín más pequeño, lo aceptaron contentos hasta que la ardillita llorando advierte: - Ay…cuidado… no se acerquen… esas púas lastiman.-

El puerco espín pide disculpas y triste regresa a su casa. Los demás se quedan afligidos, menos Santilín que está seguro de encontrar una solución. Piensa y piensa… hasta que risueño anunció: - esperen… ya vuelvo… - Regresó con la gorra de su papá y llamó al puerco espín. Le colocaron la gorra sobre el lomo y de esta forma, tan sencilla, taparon las púas para que no los pinchara y poder compartir los juegos.

Tan contentos estaban que tomados de las manos, formaron una gran ronda y cantaron felices.

María Consuelo Alvarez